¿Cómo utilizar el marketing político para campañas electorales?.
Es importante primero que todo entender que "el marketing político es una herramienta, no es un fin en si mismo"
Es una forma que utilizamos para poder llegar a los ciudadanos y no solamente a ellos sino a los diferentes públicos. dentro de una campaña, con la gente que tabaja, tenemos también ciudadanos: en el gobierno hay ciudadanos. En el poder político, los empresarios son ciudadanos.
Todos los públicos son ciudadanos permeables de esta herramienta del marketing político que tenemos que utilizar con suma responsabilidad, pero también con mucha inteligencia y estrategia no de manera desaforada.
No cansa repetirlo. Hay que partir de la investigación. Y a partir de esa investigación tenemos que definir y discernir cuáles son las herramientas que nos van a permitir mayor eficiencia, eficacia y efectividad en el resultado que estamos buscando en el corazón y decisión del elector.
Para esto es muy importante la COHERENCIA. En muchos casos de asesoramiento en varios países de Hispanoamérica se da la circunstancia de candidatos que son muy buenos candidatos pero no tan buenos gobernantes ni tan buenos políticos. Debido a que la gente percibe algo de ellos durante la campaña, pero luego en el gobierno se desaparece.
Lo anterior ocurre porque no entienden la política como un proyecto y como un proceso de largo plazo que no se termina en las elecciones. Y que sobretodo demanda del dirigente, del líder, del político, muchísima coherencia.
¿Cómo ser coherente? ¿cuál es la imagen que tengo? ¿qué es lo que siento? ¿cómo me visto? ¿a dónde vpy? ¿de qué personas me rodeo? ¿cuáles son mis palabras, mis actitudes y si eso verdaderamente se refleja y es natural en mi vida cotidiana?. De esa manera se es coherente.
Este tema se podría extender muchísimo, pero para finalizar lo más importante es tener la vista puesta en el ciudadano, en la persona a la que deseo gobernar, en las poblaciones, en las comunidades, en esos sectores sobretodo vulnerables que necesitan que la acción tanto en campaña como en el gobierno de marketing político sea coherente y sea entendida como una herramienta y no como un fin en si mismo.